¿Qué si me gustas?
¿Qué para qué?
¿Vamos al cine?
¿Vienes a casa?
Y acabamos en una caminata llena de caricias. Lugares oscuros donde nos bebíamos. Lugares con luz donde sólo había miradas y de pronto un amigo en común.
Nos hacíamos uno solo y reímos. Bajo aquel cojín sobre mis piernas tú descubrías mis rincones más ocultos y de pronto probabas la humedad de mi ser.
Una cerveza.
Otra más.
Salimos un poco borrachos y sin miedo de las sombras. Dispuestos a terminar con el cosquilleo de la excitación.
Lo siguiente que recuerdo es tu lengua recorriendo mis senos mientras hundías tu mano en mi vientre queriendo traspasar mi ropa.
Al mínimo sonido de mi boca regresabas tu lengua a mis labios pidiéndome que guardara silencio para no despertar a los que dormían en casa.
Lo lograste!
Estaba tendida en tu cama sin ropa alguna cubriendo mi piel. Me besaste. Abrí los ojos y vi tu rostro frente al mío, no así tu cuerpo.
Y vivimos nuestros cuerpos y nunca nos hicimos uno, sin explicación, al parecer mi llegada te dio miedo ¿Te parecí intensa? O fueron mis uñas en tus brazos en ese ir y venir de mi cuerpo que iniciaba en el aire y terminaba en tu cama.
Quizá es que nunca habías visto la llegada de una mujer. Quizá siempre han fingido contigo. Quizá querías que yo pretendiera que lo había logrado.
Querías que me quedara y por primera vez en mucho tiempo lo hubiera podido hacer pero no quise. No quise porque recordé aquellos comentarios de alguien que juraba conocerte y que mintió, mintió porque te quería para ella. Pero me sirvió para decir que no y que entonces tú desaparecieras… me dijiste que estaba loca “estás loquita”, fueron tus palabras exactas y no entendí pero tampoco quise hacerlo…
Y no volví a saber de ti, me guardé la pasión que me provocabas, me guardé la transpiración que me bebías, me escondí pa’ que no te dieras cuenta de lo mucho que deseaba estar contigo. Entonces apareciste, así de la nada, diciéndome lo mucho que te gustaba y que querías estar conmigo. Entonces volviste a desaparecer y estoy ahora acá esperando que estés vivo, esperando que cuando pases de nuevo por aquellos lugares, porque algún día lo harás, puedas recordar que existí y estuve a punto de ser toda tuya.
Con amor, desde el rincón donde me dejaste.
Tu imaginación.

