
Aveces no te das cuenta y por cuestiones ajenas a tu voluntad te conviertes en un lejano o cercano observador de los hechos. Cuando era niña nunca fuí buena saltando la cuerda, me daba miedo el madrazo en la cara y me aterraba el ridículo, así que seguramente me quedè cientos de recreos en la orilla viendo como lo hacian las demás y sintiendo la molestia de ser torpe y cobarde.
Mi vida lleva un par de meses en limbo del transito, el interesantísimo espacio que existe entre estar en un estado y otro. Hoy que lo entendì (y heme aqui torpe as always sin poderlo explicar) se que he podido gozar del lujo del estado contemplativo y prepararme para tomar un par de decisiones importantes. Mi cuerpo ha sufrido cambios, me ha costado trabajo reconocerme, mis relaciones con muchas personas con las que convivia cambiaron, se hicieron mas estrechas o desaparecieron, recuerdo un fragmento de la frase de Dwaine Michels que ha sido mi favorita por años: "solo somos fragmentos de pistas" y comprendo que no podrìa llegar al siguiente nivel sin tener que haber entrado a fondo por este proceso. El limbo que existe entre una cosa y otra, el entre el antojo, el deseo y lo que sigua mas arriba.
Hoy mientras meto la puntita de los pies a la albercota que tengo enfrente alguien, el, me dice que soy como un dibujo de Marquet. Yo alguna vez me hubiera descrito como una pintura impresionista llena de color, caótica y aveces desenfocada, me halagó su capacidad de
de apreciarme en tan pocas y sutiles líneas. Y despues de dar las gracias y sonreir con la cara enrojecida. El agua de la alberca me llega a los tobillos. En estado de transito no me doy el derecho de sentir nada. Pero se que cuando el agua llegue a los muslos entonces si va a ser algo importante.
Ciertamente soy sòlo el fragmento de la pista.
Mich Furlong (y todo lo demàs...)
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