No era una bebé lo que se dice planeado, pero un segundo después de que mi hermana nos comunicó que había decidido tenerla empezamos a esperarla, a amarla y a proyectar un montón de cosas. Todo eso que los bebés provocan.
Lo que más ha llamado mi atención desde que nació es imaginar que un día nosotros también llegamos a este universo con el disco duro en blanco.
Alguien nos enseñó a caminar, a tomar la cuchara, a beber del vaso, a levantarnos del piso, a limpiarnos la cara, a lavarnos las manos a pedir comida, a pedir agua.
Estos días en que Amelié ya va al kinder, ha empezado a saber el nombre de los colores, aunque todo para ella es AZUL, imita los berrinches de sus compañeros bebés, saluda a los árboles, reconoce a Homero Simpson, sabe nombrar a algunos animales, dice que NO a casi todo lo que se le pregunta y ha desarrollado una adicción por dar paseos con el abuelo BETOTE, quien feliz de la vida la lleva a comprar MAZAPANES.
¿Quién y cómo nos enseño a nombrar las cosas que conocemos y que usamos? ¿Que tal si el azul no se llamara azul? ¿Cuando fue la primera vez que sentimos odio y pudimos nombrarlo? ¿Cómo fue que a esa cosquilla en la panza la denominamos deseo y no hambre?
Los niños tienen muchas ventajas. Nosotros estamos, creo, a veces, un poco limitados.
Mich Furlong (y esas cosas que la alejan de coquetear con el suicidio)
2 comentarios:
yo difiero
hace cuanto que no convives con un bebe?
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