21 de mayo de 2007

Shhh!! están dormidos...

Regreso a mí paìs.

Sola.

No ha pasado siquiera un año desde la última vez que supe de ti y de mí, de lo que era antes.

Aquí, en el mismo lugar. Hoy. El aeropuerto es el mismo, no lo recordaba tan gris, tan verde, tan...

Mi viaje ha sido complicado, lleno de mareos, de historias...

La cabeza me da vueltas, veo una luz blanca... un flash?

Regreso. Voteo, miro la tele, de nuevo te veo en el mismo lugar... Salía de México cuando, sentada en un aeropuerto, habia leído de tu última exposición... Hoy estás en la tele presentando tu nueva obra, inspirada, por què no? en niños... Vas a ser papá? Felicidades!!!

... Hablas de una foto que te marcó, la foto de un amigo en común con quien ahora compartes espacio. La historia de la foto la desconoces, pero nuestro amigo te ha contado que es un homenaje a una buena amiga, de la que nunca quiso hablarte. Esa foto será la que abra las puertas a tus invitados... de nuevo soy yo, yo y mi gran bulto...

Esa blusa café la compramos en un viaje a Cancún, pasamos año nuevo en la playa. De regreso, en Chiapas, fumamos un poco, reímos otro más y salimos a caminar. El día era hermoso, y de pronto lluvia. Entonces vimos aquella mujer amamantando un niño y hablaste de Tina Modotti y un viaje en el tiempo. Ella nos vendió la blusa, tú a mí tus palabras y ya entonces tenías mi corazón. Después de dos semanas llegamos a mi casa y ahí empezó mi embarazo, el nuestro.

Aún me falta un avión más, regreso a México...

Las dos veces viajé sola, las dos... la primera vez llevaba esperanza, hoy no me queda de otra...

No, no quise que me acompañaran. La ida fue dura y lo logré sola, el regreso no lo es menos; es como volver a través de un túnel, ojalá fuera un poco,sólo un poco más grande así podría regresar a un día antes de conocerte... pero no, regresaré a mi vida de antes... Mis amigos, mi familia, mi casa y por supuesto, Lencho..

NO Lencho no llores, te toca ser el fuerte, te toca cuidarme, hacerme reir y estar conmigo aquí, esperando par cruzar esa pequeña línea que me aleja del lugar dónde fui madre y me acerca a mi realidad...

Estoy en el baño, me miro en el espejo. De nuevo la cabeza me da vueltas, algo me sacude... la luz... una mano se acerca a mí y cuando abor los ojos no está. El silencio fue la respuesta más amplia, acabó con todas mis preguntas, las mías y las de aquel italiano que ocupó tu lugar en mi vida, no en mi corazón.

El ruido, el ir y venir, los murmullos, la gente, la lluvia, la ambulacia... todo se detuvo con esa luz y después: silencio...

La voz de una mujer, un llanto, el grito de un hombre, de mi hombre y el latido de mi corazón contado por los bips de un aparato...

Silencio

Y luego como en aquellas películas, regreso, como si sacara la cabeza de una tina donde la tuve sumergida... Regreso...

Una anciana está junto a mí... Ya no estoy en pie apenas me sostengo de un lavabo y lloro, lloro tanto que me desconozco. Lencho, a mi lado. Salgo, atravezamos una puerta... un avión más.

Un vacio en el estómago.

Estaba dormida, abro los ojos no hay nada que ver es de noche y de pronto un rayo, y uno más... el anuncio de una tormenta eléctrica...

Esa noche llovía. ïbamos a festejar la llegada... soñaba con él, le imaginada todas las noches. Habíamos tenido una sesión de fotos, ahí usé esa blusa café... tomé el auto regresé por un paraguas, no pude dejar de subir y ver su cuarto listo, listo para recibirlo, le dije a lencho que volveríamos más tarde. No lo cumplí.

Salí a Santa fé, pasé Plaza Italia, había un embotellamiento... te llamé para decirte que prefería La Cholita... que no tardaras... Avancé un poco más y de pronto una luz y agua, mucha agua...

Silencio

Alguien tomaba mi mano... había ruido mucho... abrí los ojos y distinguí el rostro de aquel hombre enamorado de mí y luego, una luz.

Silencio

- Lo siento

Sentí presión en mi mano y oía el llanto de un hombre, pobre pensé... inconsolable...

Silencio

Abrí los ojos, un hombre vestido de azzul gesticulaba y yo pensaba, lo mucho que debía sufir. No entendía nada había una distancia enorme entre mi cerebro y mis oídos.

Sentí las gotas del dolor en mi rostro, entonces entendí lo que sucedía... no estaba, ni estaría nunca tan cerca de ver una parte de mí morir...

¿Qué no se supone que es la madre quién da la vida por sus hijos?

Ellos recibieron todo el impacto, sí ellos. Dos varones uno blanco, el otro morocho. Los miré lejos de mí... quizé tomarlos pero no tenía fuerza...

Me oí gritar metros adelante, lloré no sé por cuento tiempo y permanecí en silecio. Estoica.

Silencio

Luz verde, avanzo sacó a lencho de su jaula, me besa...

Me detengo junto antes de que las puertas se abran.

Bautizo y óleos, nunca tan juntos.

El calor maternal luchaba contra el frío del destino.

Las puertas se abrieron. Mi madre estaba ahí, ellas todas... Papá me abraza.

Silencio.

Sonrió. Detrás de ellos la foto. Mi panza y el único recuerdo que me queda de mis pequeños está en una vaya que me recibe a la par de mi familia y esta cajita que me ha servido de mesa es la que contine mis dos tesoros más grandes: tus hijos. No, no eran 6 dedos recuerdas, eran dos bebés traviesos desde el vientre, jugando a esconderse y nunca supe que eran dos hasta que les dije adiós.



Regina






No, no te preocupes por mí, no hay nada que hacer. Estoy bien. No sonrio ni tampoco soy feliz. Esta vez la ronrisa me la quitó el cielo y placer de ser madre también.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante la manera en que influye un viaje en nuestras vidas. Un viaje, eso es.

Me parece que hay mucho que decir en ti. Constancia. Constanza, te gusta ese nombre?

Como siempre, ha sido un placer escalofriante leerte.

gracias.